Fenomenología del Espíritu
Fenomenología del Espíritu En la conjunción de estos momentos, la cosa queda acabada como lo verdadero de la percepción, hasta donde es necesario desarrollarla aquí. Ella es α) la universalidad pasiva e indiferente, el también de muchas propiedades o, más bien, materias, β) la negación igualmente como simple, o lo Uno, el excluir de propiedades contrapuestas, y γ) las muchas propiedades ellas mismas, referencia de los dos primeros momentos; la negación, tal como se refiere al elemento indiferente, difundiéndose en él como una cantidad de diferencias; el punto de la singularidad en el medio de la persistencia, irradiando en la multiplicidad. Por el lado en que estas diferencias pertenecen al medio indiferente, ellas mismas son universales, se refieren sólo a sí, y no se afectan unas a otras; pero por el lado en que pertenecen a la unidad negativa, son, a la par, excluyentes; mas esta referencia de oposición la tienen necesariamente en propiedades que están alejadas de SU también. La universalidad sensible, o la unidad inmediata del ser y de lo negativo, sólo llega a ser propiedad, por vez primera, en la medida en que lo Uno y la universalidad pura se hayan desarrollado a partir de ella y sean diferentes entre sí, y ella los entrelace conjuntamente a los dos; sólo esta referencia de la universalidad sensible a los momentos esenciales puros es lo que acaba y completa la cosa.