Fenomenología del Espíritu
Fenomenología del Espíritu En esta relación que ha resultado, sólo se ha observado y desarrollado, de primeras, el carácter de la universalidad positiva; pero se ofrece, además, un segundo lado que también debe ser traído a colación. Y es que si las muchas propiedades determinadas fueran indiferentes sin más, y sólo se refirieran exclusivamente a sí mismas, no serían, entonces, propiedades determinadas; pues sólo lo son en la medida en que se diferencian y se refieren a otras como contrapuestas. Según esta contraposición, sin embargo, no pueden estar juntas en la unidad simple de su medio, la cual les es tan esencial como la negación; la diferenciación de esta última, en la medida en que no es una negación indiferente, sino que es excluyente, que niega a otro, cae también fuera de este medio simple; y, por eso, este no sólo es un También, unidad indiferente, sino que también es uno, unidad excluyente.—Lo Uno es el momento de la negación tal como él se refiere a sí mismo de una manera simple, excluyendo a otro; y por medio de lo cual la cosidad queda determinada como cosa. En la propiedad, la negación es como determinidad que es inmediatamente una con la inmediatez del ser, la cual es universalidad por esta unidad con la negación; pero, en cuanto que es una, la negación, según se libera de esta unidad con el contrario, es en y para sí misma.