Fenomenología del Espíritu
Fenomenología del Espíritu Ni tampoco este obstinarse de la conciencia universal en su condena[166] es un desenmascaramiento ni una disolución de la hipocresía.—Al clamar contra esta que es mala, abyecta, etc., apela con tal condena a su propia ley, igual que la conciencia malvada apela a la suya. Pues aquélla entra en escena contra ésa, y por ello, entra como una ley particular. No tiene, pues, ninguna precedencia sobre la otra, antes bien la legitima, y este celo hace justamente lo contrario de lo que cree estar haciendo: a saber, lo que él llama deber verdadero y que debe ser universalmente reconocido, lo muestra como algo no reconocido, y le concede así al otro el mismo derecho de ser-para-sí.