Fenomenología del Espíritu
Fenomenología del Espíritu Ya la conciencia, en la medida en que es entendimiento, llega a ser conciencia de lo suprasensible, o de lo interno de la existencia objetual. Pero lo suprasensible, o lo eterno, o comoquiera que se lo denomine, carece de sí-mismo; no es, de primeras, más que lo universal que todavía queda muy alejado de ser el espíritu que se sabe como espíritu.—En consecuencia, la autoconciencia que alcanzaba su compleción en la figura de la conciencia desdichada era sólo el dolor del espíritu, dolor que pugnaba por salir de nuevo a la objetualidad, pero sin alcanzarla. Por eso, la unidad de la autoconciencia singular y de su esencia inmutable a la que esa conciencia desdichada se transportaba seguía siendo algo más allá de ella.—La razón inmediatamente ahí, que brotaba para nosotros a partir de aquel dolor, y las figuras que le son peculiares, no tienen ninguna religión, porque la autoconciencia de ellas se sabe, o se busca, en el presente inmediato.