FenomenologĂa del EspĂritu
FenomenologĂa del EspĂritu De este modo, las figuras que han ido entrando en escena hasta aquĂ se ordenan ahora de manera distinta a como aparecĂan en su serie, algo sobre lo que se han de hacer antes, brevemente, las precisiones necesarias.âEn la serie que hemos considerado, cada momento, ahondĂĄndose hacia dentro de sĂ, se elaboraba formando un todo en el seno de su principio peculiar; y el conocer era la profundidad o el espĂritu en el que tenĂan su sustancia los que no tienen para sĂ ninguna subsistencia. Pero, a partir de ahora, esta sustancia ya ha aflorado; ella es la profundidad del espĂritu cierto de sĂ mismo, la que no le permite al principio singular aislarse y hacerse un todo dentro de sĂ mismo, sino que, reuniendo y manteniendo juntos en su seno todos estos momentos, progresa en toda esta riqueza de su espĂritu efectivo, y todos sus momentos particulares toman y acogen dentro de sĂ, en comĂșn, la misma determinidad del todo.âEste espĂritu cierto de sĂ mismo y su movimiento son la verdadera realidad de esos momentos y el ser en y para sĂ que le corresponde a cada uno singularmente.âAsĂ, pues, si la serie Ășnica que habĂa hasta aquĂ, en su progresar, marcaba por medio de nudos los retornos que tenĂan lugar dentro de ella, pero se continuaba a partir de ellos a lo largo de una Ășnica lĂnea, a partir de ahora, por asĂ decirlo, se ha roto en estos nudos, en los momentos universales, y estĂĄ descompuesta en muchas lĂneas que, congregadas en un Ășnico haz, se reĂșnen, a la vez, simĂ©tricamente, de manera que converjan las mismas diferencias en las que cada lĂnea particular se configuraba dentro de ella misma.âPor lo demĂĄs, es patente por sĂ mismo, a partir de toda la exposiciĂłn, cĂłmo hay que entender la ordenaciĂłn aquĂ representada de las direcciones universales, y que es superfluo hacer la observaciĂłn de que estas diferencias se han de concebir, esencialmente, sĂłlo como momentos del devenir, y no como partes; en el espĂritu efectivamente real, son atributos de su sustancia; mientras que en la religiĂłn son, mĂĄs bien, predicados del sujeto.âAsimismo, en sĂ o para nosotros, todas las formas como tales se hallan, desde luego, contenidas en el espĂritu y en cada momento; pero, en el caso de su realidad efectiva como tal, lo que importa Ășnicamente es cuĂĄl determinidad estĂĄ para Ă©l en su conciencia, en cuĂĄl expresa Ă©l su sĂ-mismo o en cuĂĄl figura sabe Ă©l su esencia.