Fenomenología del Espíritu
Fenomenología del Espíritu El espíritu está puesto, entonces, en el tercer elemento, en la autoconciencia universal; es su comunidad. El movimiento de la comunidad, en cuanto movimiento de la autoconciencia que se diferencia de su representación, es producir lo que ha llegado a ser en sí. El hombre divino que ha muerto, o el Dios humano, es, en sí, la autoconciencia universal; esto es lo que tiene que llegar a ser para esta autoconciencia. O bien, en tanto que constituye uno de los lados de la oposición de la representación, a saber, el lado malo, para el que la existencia natural y el ser-para-sí individual vale como la esencia, este lado, que está representado como autónomo, todavía no como momento, en virtud de su autonomía, tiene que elevarse en y para sí mismo hasta el espíritu, o tiene que presentar en él el movimiento de éste.