Fenomenología del Espíritu
Fenomenología del Espíritu Así, pues, si, dentro de la conciencia representadora, el llegar-a-ser-interior de la autoconciencia natural era el mal que existe ahí, el llegar-a-ser-interior en el elemento de la autoconciencia es el saber del mal como tal mal que, en sí, está en la existencia. Cierto es que este saber, entonces, es un llegar-a-ser-malo, pero sólo un llegar a ser del pensamiento del mal, y por ello, está reconocido como el primer momento de la reconciliación. Pues, en cuanto que es un regresar dentro de sí a partir de la inmediatez de la naturaleza, que está determinada como el mal, es un abandonarla a ella, y estar muerto al pecado. No es la existencia natural en cuanto tal la que es abandonada por la conciencia, sino, al mismo tiempo, en cuanto una existencia que es sabida como mala. El movimiento inmediato de ir-dentro-de-sí es, en la misma medida, un movimiento mediado: se presupone a sí mismo, o es su propio fundamento; el fundamento de ir-dentro-de-sí, porque la naturaleza en sí ya ha ido dentro de sí; y, en virtud del mal, el hombre tiene que ir dentro de sí, pero el propio mal es ese ir-dentro-de-sí.—Este primer movimiento es él mismo sólo el movimiento inmediato, o su concepto simple, justamente porque es lo mismo que su fundamento. Por eso, el movimiento, o el llegar-a-ser-otro, tiene todavía que hacer entrada en su forma propiamente dicha.