Fenomenología del Espíritu
Fenomenología del Espíritu Además de esta inmediatez, entonces, es necesaria la mediación de la representación. En sí, el saber acerca de la naturaleza como existencia no-verdadera del espíritu, y esta universalidad del sí-mismo que ha llegado a ser dentro de sí, son la reconciliación del espíritu consigo mismo. Para la autoconciencia que no concibe, esto en-sí mantiene la forma de un ente y de algo representado ante ella. Concebir, entonces, no es para ella un atrapar este concepto que sabe la naturalidad cancelada como universal, esto es, como reconciliada consigo misma, sino un atrapar esa representación en la que, por el acontecer del propio despojamiento de la esencia divina, por haber acontecido que se ha hecho hombre y por su muerte, la esencia divina está reconciliada con su existencia ahí.—Ahora bien, atrapar esta representación expresa de manera más determinada lo que, dentro de ella, antes se llamaba resurrección espiritual, o el que su autoconciencia singular llegue a ser universal, o dicho en otros términos, comunidad.—La muerte del hombre divino, en cuanto muerte, es la negatividad abstracta, el resultado inmediato del movimiento que sólo se termina en la universalidad natural. Este significado natural lo pierde la muerte en la autoconciencia espiritual, o bien, ella se convierte en su concepto, que acabamos de indicar; a partir de lo que ella significa inmediatamente, del no-ser de éste individuo singular, la muerte se transfigura en universalidad del espíritu que vive en su comunidad, y muere y resucita en ella cada día.