Fenomenología del Espíritu
Fenomenología del Espíritu La ciencia contiene dentro de ella misma esta necesidad de despojarse de la forma del concepto puro, y contiene el paso del concepto a la conciencia. Pues, el espíritu que se sabe a sí mismo, precisamente porque capta su concepto, es la igualdad inmediata consigo mismo, igualdad que, dentro de su diferencia, es la certeza de lo inmediato, o la conciencia sensorial: el comienzo del que partíamos; este soltarse de sí desde la forma de su sí-mismo es la libertad suprema y la seguridad de su saber de sí.
Sin embargo, este despojamiento y exteriorización es todavía imperfecto; expresa la referencia de la certeza de sí mismo hacia el objeto, el cual, precisamente al estar en la referencia, no ha ganado su libertad plena. El saber no sólo se conoce a sí, sino también lo negativo de sí mismo, o su límite. Saber su límite significa saber sacrificarse. Este sacrificio es el despojamiento o exteriorización en que el espíritu expone su llegar a ser espíritu en la forma del libre y contingente acontecer, contemplando su puro sí-mismo como el tiempo fuera de él, e igualmente, contemplando su ser como espacio. Este último devenir suyo, la naturaleza, es su devenir vivo e inmediato: ella, espíritu exteriorizado, no es en su existencia otra cosa que este eterno despojamiento de su persistir y el movimiento que produce al sujeto.