Fenomenología del Espíritu

Fenomenología del Espíritu

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Esta infinitud simple, o concepto absoluto, se puede denominar esencia simple de la vida, alma del mundo, sangre universal que, omnipresente, no se ve enturbiada ni interrumpida por ninguna diferencia, sino que, más bien, es ella misma todas las diferencias, así como el haber quedado asumidas éstas; con lo cual, palpita dentro de sí sin moverse, se estremece dentro de sí sin estar intranquila. Es igual-a-sí-misma, pues las diferencias son tautológicas, son diferencias que no lo son. Por eso, esta esencia igual-a-sí-misma se refiere sólo a sí misma; a sí misma, con lo que es ya otra cosa hacia donde apunta la referencia, y el referirse a sí mismo es, más bien, el escindirse en dos, o bien, justamente aquella igualdad a sí misma es diferencia interior. Estos escindidos son, por ende, en y para sí mismos, cada uno un contrario… de otro: con lo que lo otro ya está, al mismo tiempo, enunciado con él; o sea, no es lo contrario de algo otro, sino, solamente, lo contrario puro, con lo que entonces es, en él mismo, lo contrario de sí; o sea, no es en absoluto un contrario, sino que es puramente para sí, una pura esencia igual a sí misma que no tiene ninguna diferencia en ella, con lo que no necesitamos preguntar, ni menos aún considerar como filosofía el tormento de semejante pregunta, o incluso tener a ésta por imposible de responder para aquélla: cómo sale la diferencia o el ser otro de esa esencia, cómo viene de ella; pues la escisión ya ha acontecido, la diferencia está excluida de lo igual a sí mismo, y ha sido puesta a su lado; lo que debía ser lo igual a sí mismo ya es, entonces, uno de los escindidos más bien que la esencia absoluta. Que lo igual a sí mismo se escinda significa, por eso, precisamente tanto como que se cancela como ya escindido, se cancela como ser-otro. La unidad, de la que suele decirse que de ella no puede salir la diferencia, es, de hecho, ella misma, sólo uno de los momentos de la escisión en dos; es la abstracción de la simplicidad que está enfrente de la diferencia. Pero en tanto que es la abstracción, en tanto que es sólo uno de los contrapuestos, está ya dicho que es el escindir en dos; pues si la unidad es algo negativo, algo contrapuesto, está puesta justamente entonces como lo que tiene en ello la contraposición. Las diferencias de escisión y de hacerse igual a sí mismo son por eso, tan sólo, precisamente este movimiento de cancelarse y asumirse; pues, en tanto que lo igual a sí mismo, lo seipseigual que debe primero escindirse o convertirse en su contrario, es una abstracción, o algo ya ello mismo escindido, su escindir es, entonces, un cancelar y asumir lo que él es, y, por lo tanto, el asumir su estar escindido. El llegar a ser igual a sí mismo, hacerse seipseigual es, tanto más, un escindir en dos; lo que se hace seipseigual, se enfrenta con ello a la escisión; es decir, se coloca a sí mismo a un lado, o dicho en otros términos, se convierte, más bien, en algo escindido.


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