El mejor infarto de mi vida
El mejor infarto de mi vida Sin embargo hay algo en toda su locura, antigua y moderna, que nunca me permitió enojarme de verdad con ella. No sé muy bien qué es. Imagino que, tras la rabia tremenda que me provocaba —en la infancia— que me espiara los cuadernos con poemas y cuentos, yo sabía también, en el fondo, que en casa alguien me leía. Que en casa alguien confiaba en mí, a pesar de todo.