El mejor infarto de mi vida
El mejor infarto de mi vida Están pasando cosas muy divertidas alrededor del fútbol español. En realidad está mutando la sociedad en general, en España, pero el fútbol suele ser un espejo que exagera mejor los cambios. Lo resumo en dos líneas. Hace unos días un barrabrava del Atlético tiró al río a uno del Deportivo, el señor se murió ahogado, y ahí empezó una nueva cruzada para erradicar la violencia en el fútbol. Todo el mundo se puso sensible y la semana pasada el Real Madrid expulsó a diecisiete socios porque le cantaron cosas feas a Messi.
La canción se escuchó en el minuto ochenta y uno y decía así:
Messi, Messi,
Messi subnormal,
subnormal,
subnormal. (Bis.)
Diecisiete personas cantaron esto, y les quitaron el carné de socios. Yo al principio pensé que los expulsaban por falta de ingenio en la estructura de la ofensa, pero no. Los expulsaron por lo contrario: por intentar ofender y conseguirlo. Es casi un premio injusto para una canción tan mala, pero fue así. Y a la opinión pública, que está cada vez más susceptible, le encantó la medida.