El mejor infarto de mi vida
El mejor infarto de mi vida Pero entonces pasó que, en medio de mi viaje, me dio un infarto agudo de miocardio y los doctores no me dejaron volver a Barcelona. Fueron unas semanas muy extrañas porque, de repente, mis amigos y mi familia supieron de nuestra separación. La única que no lo sabía era Nina. Entonces empecé a fantasear con contarle todo a Nina por Skype, o por Whatsapp, porque no soportaba que ella fuera la última en enterarse, o que pudiera saberlo por Internet. Pero Cristina me dijo que hay cosas a la que es mejor ponerles el cuerpo, que no se pueden dar ciertas noticias por webcam. Y fue así que las dos volaron para Buenos Aires.
Dejamos pasar los Reyes Magos y todas las fiestas importantes. Un día cualquiera de enero, hace un par de semanas, estábamos cenando con un montón de amigos en la casa de Chiri. En un momento nos llevamos a Nina aparte. Nos pareció que la noche era perfecta: afuera había un cielo con estrellas y era el verano cálido del hemisferio sur.
Cristina y yo estábamos nerviosos, sin saber cómo empezar. Yo fui a buscar un jugo y me senté en el sofá. Nina en el medio, Cristina del otro lado. Nos hacíamos los boludos, como si quisiéramos confiar en una espontaneidad que no aparecía.
—Nina, queríamos decirte que mamá y yo estamos separados —le informé.