El mejor infarto de mi vida
El mejor infarto de mi vida La aplicación del teléfono indicaba que habíamos hecho 4.513 pasos (es decir, 3,3 kilómetros). Ya es abril en Sant Celoni; hay bastante sol en la montaña. Nina me miró, sin dejar de caminar:
«Es verdad que vamos a vernos menos», me dijo. «Pero mirá: hoy caminamos juntos más tiempo que todos los años que pasaron».