El mejor infarto de mi vida
El mejor infarto de mi vida Como estoy en pleno proceso regenerativo (todos los varones de mi generación lo estamos, o deberíamos) es posible que incluso en este libro pueda haber frases o palabras de las que me voy a arrepentir pasado mañana. ¡Es muy probable que las haya! Es complicado sacudir toda la educación patriarcal que llevo sobre los hombros. Por ejemplo, me cuesta mucho, cada vez que lloro, no decir «parezco mina» o «me puse putito». Son muchos años de ser un imbécil que se creía gracioso.