Los Nueve Libros de la Historia
Los Nueve Libros de la Historia V. Por la muerte de DarÃo pasó el cetro a las manos de su hijo Jerjes, quien no mostraba al principio de su reinado mucha propensión a llevar las armas contra la Grecia, preparando la expedición solamente contra el Egipto. Hallábase cerca de su persona, y era el que más cabida tenÃa con él entre todos los persas, Mardonio, el hijo de Gobrias, primo del mismo Jerjes por hijo de una hermana de DarÃo, quien le habló en estos términos: —«Señor, no parece bien que dejéis sin la correspondiente venganza a los atenienses, que tanto mal han hecho hasta aquà a los persas. Muy bien haréis ahora en llevar a cabo la expedición que tenéis entre manos; pero después de abatir el orgullo de Egipto que se nos levantó audazmente, serÃa yo de parecer que movieseis las armas contra Atenas, asà para conservar en el mundo la reputación debida a vuestra corona, como para que en adelante se guarden todos de invadir vuestros dominios». Este discurso de Mardonio se ordenaba a la venganza, si bien no dejó de concluirlo con la insinuante cláusula de que la Europa era una bellÃsima región, poblada de todo género de árboles frutales, sumamente buena para todo, digna, en una palabra, de no tener otro conquistador ni dueño que el rey.