El Eternauta
El Eternauta —Vengo de otro tiempo, de otro plano. Estoy aquà porque algo falló. Porque el salto no fue preciso. Porque no sé cómo volver.
El guionista toma notas. Intenta seguir el ritmo de una historia que desafÃa las leyes de la fÃsica, del lenguaje, de la narrativa. Es una historia de ciencia ficción, sÃ, pero también de tragedia. De pérdida. De la imposibilidad de volver a casa.
—¿Y tu familia? —pregunta.
Silencio.
Juan Salvo —el Eternauta— baja la cabeza.
—Los perdÃ. O los dejé. No lo sé. El tiempo… el tiempo ya no es recto para mÃ.
Afuera, la ciudad sigue con su rutina. Nadie sabe que entre sus calles camina un hombre que ha sobrevivido al fin del mundo. Nadie sabe que está allÃ, intentando reescribir su destino desde las palabras de un escritor.
—¿Y ahora qué vas a hacer? —le pregunta el guionista.
—Contarlo. Para que alguien lo sepa. Para que alguien lo recuerde.
Y entonces, el aire cambia.
El Eternauta se levanta. Mira alrededor como si buscara una puerta que no está. Su silueta se desdibuja. Su voz se apaga.
—Quizás esta vez sà llegue a tiempo…