La IlÃada
La IlÃada 413 —De todo voy a informarte con exactitud. Héctor y sus consejeros deliberan lejos del bullicio, junto a la tumba del divino Ilo; en cuanto a las guardias por que me preguntas, oh héroe, ninguna ha sido designada, para que vele por el ejército ni para que vigile. En torno de cada hoguera los troyanos, apremiados por la necesidad, velan y se exhortan mutuamente a la vigilancia. Pero los auxiliares, venidos de lejas tierras, duermen y dejan a los troyanos el cuidado de la guardia, porque no tienen aquà a sus hijos y mujeres.
423 Volvió a preguntarle el ingenioso Ulises:
424 —¿Éstos duermen mezclados con los troyanos o separadamente? DÃmelo para que lo sepa.
426 Contestó Dolón, hijo de Eumedes: