La IlÃada
La IlÃada 145 Respondióle Aquiles, el de los pies ligeros:
146 —¡Atrida gloriosÃsimo, rey de hombres, Agamenón! Luego podrás regalarme estas cosas, como es justo, o retenerlas. Ahora pensemos solamente en la batalla. Preciso es que no perdamos el tiempo hablando, ni difiramos la acción —la gran empresa está aún por acabar—, para que vean nuevamente a Aquiles entre los combatientes delanteros, aniquilando con su broncÃnea lanza las falanges teucras. Y vosotros pensad también en combatir con los enemigos.
154 Contestó el ingenioso Ulises: