La IlÃada
La IlÃada 366 —¡Animosos troyanos! ¡No temáis al Pelión! Yo de palabra combatirÃa hasta con los inmortales; pero es difÃcil hacerlo con la lanza, siendo, como son, mucho más fuertes. Aquiles no llevará al cabo todo cuanto dice, sino que en parte lo cumplirá y en parte lo dejará a medio hacer. Iré a encontrarlo, aunque por sus manos se parezca a la llama; sÃ, aunque por sus manos se parezca a la llama, y por su fortaleza al reluciente hierro.
373 Con tales voces los excitaba. Los troyanos calaron las lanzas; trabóse el combate y se produjo griterÃa, y entonces Febo Apolo se acercó a Héctor y le dijo:
376 —¡Héctor! No te adelantes para luchar con Aquiles; espera su acometida mezclado con la muchedumbre, confundido con la turba. No sea que consiga herirte desde lejos con arma arrojadiza, o de cerca con la espada.