La IlÃada
La IlÃada 144 —¡Anda, ve, rápida Iris! Deja tu asiento del Olimpo, entra en Ilio y di al magnánimo PrÃamo que se encamine a las naves de los aqueos y rescate al hijo, llevando a Aquiles dones que aplaquen su enojo. Vaya solo, sin que ningún troyano se le junte, y acompáñele un heraldo más viejo que él, para que guÃe los mulos y el carro de hermosas ruedas y conduzca luego a la población el cadáver de aquél a quien mató el divino Aquiles. Ni la idea de la muerte ni otro temor alguno conturbe su ánimo, pues le daremos por guÃa el Argicida, el cual le llevará hasta muy cerca de Aquiles. Y cuando haya entrado en la tienda del héroe, éste no te matará, e impedirá que los demás lo hagan. Pues Aquiles no es insensato, ni temerario ni perverso, y tendrá buen cuidado de respetar a un suplicante.