La IlÃada
La IlÃada 250 —¡Levántate, LaomedontÃada! Los próceres de los troyanos, domadores de caballos, y de los aqueos, de broncÃneas corazas, te piden que bajes a la llanura y sanciones los fieles juramentos; pues Alejandro y Menelao, caro a Ares, combatirán con luengas lanzas por la esposa: mujer y riquezas serán del que venza, y, después de pactar amistad con fieles juramentos, nosotros seguiremos habitando la fértil Troya, y aquéllos volverán a Argos, criador de caballos, y a Acaya, la de lindas mujeres.
259 Asà dijo. Estremecióse el anciano y mandó a los amigos que engancharan los caballos. Obedeciéronlo solÃcitos. Subió PrÃamo y cogió las riendas; a su lado, en el magnÃfico carro, se puso Anténor. E inmediatamente guiaron los ligeros corceles hacia la llanura por las puertas Esceas.