La Odisea - Versión Resumida
La Odisea - Versión Resumida El primero en intentarlo fue Leodes, el adivino, el único de los pretendientes que detestaba en secreto aquellas iniquidades. Sus manos blancas y suaves resbalaron sobre la madera. Rindiéndose, vaticinó que ese arco traería la muerte para muchos. Antínoo, enfurecido por el oscuro presagio, ordenó a Melantio que encendiera fuego y trajera una gran bola de sebo para ablandar el arma. Uno a uno, los jóvenes frotaron la madera caliente y tiraron con desesperación, pero el arco se mantuvo inflexible. Incluso Eurímaco, el más altivo después de Antínoo, fracasó. Su orgullo quedó hecho pedazos. Para salvar la cara, Antínoo propuso suspender el certamen hasta el día siguiente, prometiendo sacrificar cabras a Apolo antes de volver a intentarlo. Todos aceptaron, aliviados de ocultar su debilidad tras la piedad religiosa.