La Odisea - versión resumida
La Odisea - versión resumida Mientras la anciana preparaba las provisiones con el corazón encogido, Atenea, disfrazada del propio Telémaco, recorrió la ciudad, consiguió un barco prestado por Noemón y reclutó a la tripulación ideal. Al anochecer, la diosa se infiltró en el palacio y sumió a los pretendientes en un dulce y pesado sueño, haciendo que las copas cayeran de sus manos para que se retiraran a dormir. Bajo la firme apariencia de Méntor, guió a Telémaco hacia el mar, donde los aguardaban sus compañeros. Cargaron los suministros rápidamente, soltaron las amarras, izaron el pesado mástil de abeto y desplegaron las velas blancas. Impulsados por un fuerte viento enviado por Atenea, la tripulación brindó con copas rebosantes de vino en honor a los inmortales, y el barco cortó las olas oscuras navegando sin descanso durante toda la noche.