La Odisea - versión resumida
La Odisea - versión resumida Con paso vacilante, el joven príncipe avanzó por la arena. Fueron recibidos casi de inmediato por Pisístrato, el hijo menor de Néstor, quien con una calidez genuina los invitó a sentarse sobre unas suaves pieles blancas frente al banquete, ofreciéndoles vino y carne. Tras las libaciones de rigor, Néstor, cuya barba blanca y mirada cansada denotaban el peso de incontables batallas, preguntó finalmente quiénes eran y qué los traía a sus costas. Animado por una repentina audacia divina, Telémaco reveló su identidad y el motivo de su viaje: la búsqueda desesperada de la verdad sobre el destino de Odiseo, suplicando al rey que no le endulzara la realidad por compasión.