La Odisea - versión resumida
La Odisea - versión resumida A cientos de leguas de allí, en Ítaca, la ignorancia de los pretendientes se rompió de golpe. Mientras se divertían lanzando discos frente al palacio, Noemón, el dueño del barco, se acercó para preguntar inocentemente cuándo regresaría Telémaco, revelando que el joven había zarpado hacia Pilos con los mejores muchachos de la isla. Antínoo y Eurímaco se paralizaron. La arrogancia se transformó en una furia fría y calculadora. Antínoo, con los ojos inyectados en sangre, se dio cuenta de que el muchacho se había convertido en una amenaza real. Inmediatamente, organizó a un grupo de asesinos, exigió un barco veloz y trazó un plan despiadado: emboscarían a Telémaco en el estrecho canal rocoso de Asteris y lo degollarían en el mar antes de que pisara Ítaca.