La Odisea - versión resumida

La Odisea - versión resumida

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Odiseo evaluó la situación rápidamente. Si se arrojaba a sus pies para suplicarle, la asustaría; decidió utilizar su mejor arma: la elocuencia. Con voz suave y calculada, pronunció un discurso magistral. Se preguntó en voz alta si ella era una diosa o una mortal, comparando su deslumbrante belleza con la de Artemisa y con un majestuoso brote de palmera que una vez vio en Delos. Apelando a su compasión, le relató brevemente sus diecinueve días de agonía en el mar y le suplicó un trapo para cubrirse y que le indicara el camino a la ciudad. Como toque final, le deseó el mayor de los regalos: un marido, un hogar y la armonía conyugal.

Conmovida y demostrando una gran madurez, Nausícaa le respondió que los dioses reparten la suerte a los hombres, y que él debía soportar la suya. Le reveló que estaba en la tierra de los feacios y que ella era la hija del rey Alcínoo. Llamó a sus sirvientas, ordenándoles que no temieran, pues los feacios eran protegidos de los dioses. Le ofrecieron comida, vino y ropas, y le indicaron un lugar protegido para bañarse.

Odiseo se limpió la costra de sal y se ungió con aceite. En ese instante, Atenea operó otra transformación: lo hizo parecer más alto, más imponente, haciendo que sus rizos cayeran como flores de jacinto. Cuando Odiseo volvió a sentarse en la playa, Nausícaa lo miró maravillada, confesando a sus esclavas que le encantaría tener a un hombre así por esposo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker