La Odisea - versión resumida
La Odisea - versión resumida Al escuchar ese nombre, Polifemo recordó una vieja profecía de un vidente llamado Télemo y, levantando sus enormes manos, lanzó una plegaria y una maldición directa a Poseidón, su padre. Suplicó que Odiseo jamás regresara a Ítaca, o que si el destino lo forzaba a volver, lo hiciera tarde, mal, habiendo perdido a todos sus hombres, en una nave extranjera y encontrando la tragedia en su propia casa. Poseidón escuchó el ruego en las profundidades. El gigante lanzó un segundo peñasco aún más grande, cuyo impacto milagrosamente empujó la nave griega hacia alta mar, alejándolos del infierno. Al reunirse con el resto de la flota en la isla de las cabras, Odiseo sacrificó el carnero líder a Zeus, pero el señor del rayo ignoró la ofrenda, pues ya meditaba en silencio cómo destruiría todas sus naves y a sus leales compañeros.