La Odisea - versión resumida
La Odisea - versión resumida Tras Tiresias, dejé que mi madre bebiera. Me reconoció al instante y me preguntó por qué estaba en el infierno estando vivo. Le pregunté por mi padre, mi esposa y mi hijo. Me aseguró que Penélope seguía siéndome fiel, llorando día y noche, que Telémaco administraba mis tierras, y que mi padre Laertes vivía en la miseria del campo, consumido por la tristeza. Entonces le pregunté cómo había muerto ella. Su respuesta fue una daga en mi pecho: "La soledad y la añoranza de ti, mi brillante Odiseo, me arrancaron la vida". Desesperado, intenté abrazarla tres veces, pero tres veces se desvaneció entre mis brazos como una sombra o un sueño. Me explicó que en la muerte la carne y los huesos desaparecen en el fuego, dejando solo el alma flotando en el vacío.
Después, vi desfilar a las madres y esposas de grandes héroes, pero las sombras que más me marcaron fueron las de mis antiguos compañeros de armas. Agamenón se acercó, llorando amargamente. Me relató la carnicería de su asesinato a manos de Egisto y su propia esposa, Clitemnestra, quien lo mató como a un buey en el pesebre y se negó a cerrarle los ojos en la muerte. "No confíes plenamente ni en tu propia esposa", me advirtió sombríamente. "Regresa a Ítaca en secreto".