La Odisea - versión resumida
La Odisea - versión resumida A la mañana siguiente, el barco de Telémaco logró esquivar la emboscada de los pretendientes gracias a las rutas nocturnas inspiradas por Atenea, atracando en una playa segura de Ítaca. Mientras descargaban el navío, un halcón cruzó el cielo aferrando a una paloma, arrancándole las plumas en pleno vuelo. Teoclímeno, el vidente fugitivo, tomó la mano del príncipe y le aseguró que aquel presagio confirmaba que el linaje de Odiseo seguiría reinando en la isla. Con el corazón rebosante de una nueva determinación, Telémaco ordenó a su fiel amigo Pireo que se llevara a Teoclímeno a la ciudad y lo cuidara. Él, empuñando su lanza de bronce, dio media vuelta y comenzó a subir la empinada cuesta que llevaba a los dominios de los cerdos. El momento del encuentro definitivo estaba a punto de estallar.