La Odisea - versión resumida

La Odisea - versión resumida

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Para informar a Penélope de su regreso a salvo, Telémaco envió a Eumeo a la ciudad con la estricta orden de ser discreto. En cuanto el leal porquerizo se alejó, el aire de la cabaña pareció vibrar. Palas Atenea descendió, invisible para Telémaco pero evidente para Odiseo y los mastines, que gimieron aterrorizados buscando refugio. Con un gesto de sus cejas, la diosa llamó a Odiseo al exterior. «Es hora», le ordenó. «Revela la verdad a tu hijo para que podáis tejer la muerte de los pretendientes». La vara dorada de Atenea rozó los hombros del héroe. La piel arrugada se tensó, la suciedad desapareció, sus ropas se transformaron en una túnica y un manto inmaculados, y su barba recuperó el color oscuro de la juventud.

Cuando Odiseo regresó al interior, Telémaco retrocedió, pálido y tembloroso, apartando la mirada. «Forastero... tu aspecto ha cambiado. Tus ropas, tu piel. Eres un dios del vasto cielo. ¡Ten piedad de nosotros!».

Odiseo dio un paso al frente, con la voz quebrada por dos décadas de contención. «No soy un dios. ¿Por qué me confundes con los inmortales? Soy tu padre, por quien has sufrido tantos dolores y aguantado la violencia de los hombres».


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker