La Odisea - versión resumida
La Odisea - versión resumida Los pretendientes, ciegos a su propio destino, se burlaron del vidente y lo llamaron loco. Teoclímeno dio media vuelta y abandonó el palacio para siempre, dejando a los hombres condenados riéndose en la oscuridad de su propia ignorancia. El banquete continuaba, dulce y abundante, pero sería el último. Penélope, en sus aposentos, ya había sacado de su estuche el gran arco de Odiseo. La hora de la sangre había llegado.