La Odisea
La Odisea 696 Entonces le respondió Medonte, que concebÃa sensatos pensamientos: —Fuera ese, oh reina, el mal mayor. Pero los pretendientes fraguan ahora otro más grande y más grave, que ojalá el Cronión no lleve a término. Intentan matar a Telémaco con el agudo bronce, al punto que llegue a este palacio, pues ha ido a la sagrada Pilos y a la divina Lacedemonia en busca de noticias de su padre.
703 Asà dijo. Penelopea sintió desfallecer sus rodillas y su corazón, estuvo un buen rato sin poder hablar, llenáronsele de lágrimas sus ojos y la voz sonora se le cortó. Mas al fin hubo de responder con estas palabras:
707 —¡Heraldo! ¿Por que se fue mi hijo? Ninguna necesidad tenÃa de embarcarse en las naves de ligero curso, que sirven a los hombres como caballos por el mar y atraviesan la grande extensión del agua. ¿Lo hizo acaso para que ni memoria quede de su nombre entre los mortales?
711 Le contestó Medonte, que concebÃa sensatos pensamientos: —Ignoro si le incitó alguna deidad o fue únicamente su corazón quien le impulsó a ir a Pilos para saber noticias de la vuelta de su padre, y tampoco sé cuál suerte le haya cabido.