La Odisea
La Odisea 715 En diciendo esto, fuese por la morada de Odiseo. Apoderóse de Penelopea el dolor, que destruye los ánimos, y ya no pudo permanecer sentada en la silla, habiendo muchas en la casa: sino que se sentó en el umbral del labrado aposento y lamentábase de tal modo que movía a compasión. En torno suyo plañían todas las esclavas del palacio, así las jóvenes, como las viejas. Y díjoles Penelopea, mientras derramaba abundantes lágrimas: