La Odisea
La Odisea 214 Respondióle el ingenioso Odiseo: —¡No te enojes conmigo, veneranda deidad! Conozco muy bien que la prudente Penelopea te es inferior en belleza y en estatura; siendo ella mortal y tú inmortal y exenta de la vejez. Esto no obstante, deseo y anhelo continuamente irme a mi casa y ver lucir el dÃa de mi vuelta. Y si alguno de los dioses quisiera aniquilarme en el vinoso ponto, lo sufriré con el ánimo que llena mi pecho y tan paciente es para los dolores; pues he padecido mucho asà en el mar como en la guerra, y venga este mal tras de los otros.
225 Asà habló. Púsose el sol y sobrevino la obscuridad. Retiráronse entonces a lo más hondo de la profunda cueva; y allà muy juntos hallaron en el amor contentamiento.