La Odisea
La Odisea 377 —Ahora que has padecido tantos males, vaga por el ponto hasta que llegues a juntarte con esos hombres, alumnos de Zeus. Se me figura que ni aun asà te parecerán pocas tus desgracias.
380 Dicho esto, picó con el látigo a los corceles de hermosas crines y se fue a Egas, donde posee Ãnclita morada.
382 Entonces Atenea, hija de Zeus, ordenó otra cosa. Cerró el camino a los vientos, y les mandó que se sosegaran y durmieran; y, haciendo soplar el rápido Bóreas, quebró las olas hasta que Odiseo, del linaje de Zeus, librándose de la muerte y de las Parcas, llegase a los feacios, amantes de manejar los remos.