La Odisea
La Odisea 71 Y apenas saciado el deseo de comer y de beber, la Musa excitó al aedo a que celebrase la gloria de los guerreros con un cantar cuya fama llegaba entonces al anchuroso cielo: la disputa de Odiseo y del Pelida Aquileo, quienes en el suntuoso banquete en honor de los dioses contendieron con horribles palabras, mientras el rey de los hombres Agamenón se regocijaba en su ánimo al ver que reñÃan los mejores de los aqueos; pues Febo Apolo se lo habÃa pronosticado en la divina Pito, cuando el héroe pasó el umbral de piedra y fue a consultarle, diciéndole que desde aquel punto comenzarÃa a desarrollarse la calamidad entre teucros y dánaos por la decisión del gran Zeus.