La Odisea

La Odisea

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

461 —Salve, huésped, para que en alguna ocasión, cuando estés de vuelta en tu patria, te acuerdes de mi; que me debes antes que a nadie el rescate de tu vida.

463 Respondióle el ingenioso Odiseo: —¡Nausícaa, hija del magnánimo Alcínoo! Concédame Zeus, el tonante esposo de Hera, que llegue a mi casa y vea el día de mi regreso; que allí te invocaré todos los días, como a una diosa, porque fuiste tú, oh doncella, quien me salvó la vida.

469 Dijo, y fue a sentarse junto al rey Alcínoo, cuando ya se distribuían las porciones y se mezclaba el vino. Presentóse el heraldo con el amable aedo Demódoco, tan honrado por la gente, y le hizo sentar en medio de los convidados, arrimándolo a excelsa columna. Y entonces el ingenioso Odiseo, cortando una tajada del espinazo de un puerco de blancos dientes, del cual quedaba aún la mayor parte y estaba cubierto de abundante grasa, habló al heraldo de esta manera:

477 —¡Heraldo! Toma, llévale esta carne a Demódoco para que coma y así le obsequiaré, aunque estoy afligido; que a los aedos por doquier les tributan honor y reverencia los hombres terrestres, porque la Musa les ha enseñado el canto y los ama a todos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker