La Odisea
La Odisea 427 Asà es que nada hay tan horrible e impudente como la mujer que concibe en su espÃritu intentos como el de aquélla, que cometió la inicua acción de tramar la muerte contra su esposo legÃtimo. Figurábame que, al tornar a mi casa, se alegrarÃan mis hijos y mis esclavos; pero aquella ladina más que otra alguna en cometer maldades, cubrióse de infamia a sà misma y hasta a las mujeres que han de nacer, por virtuosas que fueren.
435 Asà se expresó; y le contesté diciendo: —¡Oh, dioses! En verdad que el largovidente Zeus aborreció de extraordinaria manera la estirpe de Atreo, ya desde su origen, a causa de la perfidia de las mujeres: por Helena nos perdimos muchos y Clitemnestra te preparó una celada mientras te hallabas ausente.