La Odisea
La Odisea 139 Respondióle Zeus, que amontona las nubes:
140 —¡Ah, poderoso dios que bates la tierra! ¡Qué dijiste! No te desprecian los dioses, que serÃa difÃcil herir con el desprecio al más antiguo y más ilustre. Pero si deja de honrarte alguno de los hombres, por confiar en sus fuerzas y en su poder, está en tu mano tomar venganza. Obra, pues, como quieras y a tu ánimo le agrade.
146 Contestóle Poseidón, que sacude la tierra:
147 —Al punto hubiera obrado como me aconsejas, oh dios de las sombrÃas nubes, pero me espanta tu cólera y procuro evitarla. Ahora quiero que naufrague en el obscuro ponto la bellÃsima nave de los feacios que vuelve de conducir a aquél —con el fin de que en adelante se abstengan y cesen de llevar a los hombres— y cubrir luego la vista de la ciudad con una gran montaña.
153 Repuso Zeus, que amontona las nubes:
154 —¡Oh querido! Tengo para mi que lo mejor será que, cuando los ciudadanos están mirando desde la población cómo el barco llega, lo tornes un Peñasco, junto a la costa, de suerte que guarde la semejanza de una velera nave, para que todos los hombres se maravillen, y cubras luego la vista de la ciudad con una gran montaña.