La Odisea
La Odisea 235 Mas cuando dispuso el largovidente Zeus aquella expedición odiosa, en la cual a tantos varones les quebraron las rodillas, se nos mandó a mi y al perínclito Idomeneo que fuéramos capitanes de los bajeles que iban a Ilión, y no hubo medio de negarse por el temor de adquirir mala fama entre el pueblo.
240 Allá peleamos los aqueos nueve años, y al décimo, asolada por nosotros la ciudad de Príamo, partimos en las naves hacia nuestras casas; pero un dios dispersó a los aqueos.
243 Y el próvido Zeus meditó males contra mi, desgraciado, que estuve holgando un mes tan solo con mis hijos, mi legítima esposa y mis riquezas; pues luego incitóme el ánimo a navegar hacia Egipto, preparando debidamente los bajeles con los compañeros iguales a los dioses. Equipé nueve barcos y pronto se reunió la gente necesaria.
249 Seis días pasaron mis fieles compañeros celebrando banquetes y yo les deparé muchas víctimas para los sacrificios y para su propia comida.