La Odisea
La Odisea 165 —¡Oh, veneranda esposa de Odiseo LaertÃada! ¿No cesarás de interrogarme acerca de mi progenie? Pues bien, voy a decÃrtela, aunque con ello acrecientes los pesares que me agobian; pues asà le ocurre al hombre que, como yo, anduvo mucho tiempo fuera de su patria, peregrinando por tantas ciudades y padeciendo fatigas. Mas con todo, te hablaré de aquello que me preguntas y acerca de lo cual me interrogas.
172 «En medio del vinoso ponto rodeada del mar, hay una tierra hermosa y fértil, Creta; y en ella muchos, innumerables hombres, y noventa ciudades. Allà se oyen mezcladas varias lenguas, pues viven en aquel paÃs los aqueos, los magnánimos cretenses indÃgenas, los cidones, los dorios, que están divididos en tres tribus, y los divinos pelasgos. Entre las ciudades se halla Cnoso, gran población, en la cual reinó por espacio de nueve años Minos, que conversaba con el gran Zeus y fue padre de mi padre, del magnánimo Deucalión. Este engendróme a mà y al rey Idomeneo, que fue a Ilión en las corvas naves, juntamente con los Atridas; mi preclaro nombre es Etón y soy el más joven de los dos hermanos, pues aquel es el mayor y el más valiente.