La Odisea
La Odisea 188 Entonces salieron juntos de la casa el boyero y el porquerizo del divinal Odiseo; siguióles éste y dÃjoles con suaves palabras asà que dejaron a su espalda la puerta y el patio:
193 —¡Boyero y tú, porquerizo! ¿Os revelaré lo que pienso o lo mantendré oculto? Mi ánimo me ordena que lo diga. ¿Cuáles fuerais para ayudar a Odiseo, si llegara de súbito porque alguna deidad nos lo trajese? ¿Os pondrÃais de parte de los pretendientes o del propio Odiseo? Contestad como vuestro corazón y vuestro ánimo os lo dicten.
199 Dijo entonces el boyero:
200 —¡Padre Zeus! Ojalá me cumplas este voto: que vuelva aquel varón traÃdo por alguna deidad. Tú verÃas, si asà sucediese, cuál es mi fuerza y de qué brazos dispongo.
203 Eumeo suplicó asimismo a todos los dioses que el prudente Odiseo volviera a su casa. Cuando el héroe conoció el verdadero sentir de entrambos, hablóles nuevamente diciendo de esta suerte: