La Odisea
La Odisea 375 Asà habló, y le respondà de este modo: —Te diré, sea cual fueres de las diosas, que no estoy detenido por mi voluntad; sino que debo de haber pecado contra los inmortales que habitan el anchuroso cielo. Mas revélame —ya que los dioses lo saben todo— cual de los inmortales me detiene y me cierra el camino, y cómo podré llegar a la patria, atravesando el mar en peces abundoso.
382 Asà le hablé. Contestóme al punto la divina entre las diosas: —¡Oh, forastero! voy a informarte con gran sinceridad. Frecuenta este sitio el veraz anciano de los mares, el inmortal Proteo egipcio, que conoce las honduras de todo el mar y es servidor de Poseidón: dicen que es mi padre, que fue él quien me engendró. Si, poniéndote en asechanza, lograres agarrarlo de cualquier manera, te dirÃa el camino que has de seguir, cuál será su duración y cómo podrás restituirte a la patria, atravesando el mar en peces abundoso. Y también te relatarÃa, oh alumno de Zeus, si deseares saberlo, lo malo o lo bueno que haya ocurrido en tu casa desde que te ausentaste para hacer este viaje largo y dificultoso.
394 Asà dijo; y le contesté diciendo: —Enséñame tú misma la asechanza que he de tender al divinal anciano: no sea que me descubra antes de tiempo o llegue a conocer mi treta, y se escape; que es muy difÃcil para un hombre mortal sujetar a un dios.