La Odisea
La Odisea 471 Asà le dije. Y en seguida me respondió de esta manera: —Debieras haber ofrecido, antes de embarcarte, hermosos sacrificios a Zeus y a los demás dioses para llegar sin dilación a tu patria, navegando por el vinoso ponto. El hado ha dispuesto que no veas a tus amigos, ni vuelvas a tu casa bien construida y a la patria tierra hasta que tornes a las aguas de Egipto, rÃo que las lluvias celestiales alimentan, y sacrifiques sacras hecatombes a los inmortales dioses que poseen el anchuroso cielo: entonces te permitirán las deidades hacer el camino que apeteces.
481 De esta suerte habló: se me partÃa el corazón al considerar que me ordenaba volver a Egipto por el obscuro ponto, viaje largo y dificultoso. Mas, con todo eso, le contesté diciendo:
485 —Haré oh anciano, lo que me mandas. Pero, ea, dime sinceramente si volvieron salvos en sus naves los aqueos a quienes Néstor y yo dejamos al salir de Troya, o si alguno pereció de cruel muerte en su nave o en brazos de los amigos, después que se acabó la guerra.