El hombre que rie

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III

Esta ocasión se presentó. Cierto día se supo que al anciano ausente, lord Lineo Clancharlie, le habían acaecido varias cosas, la principal de las cuales era que había muerto. Esto tiene de bueno la muerte para algunos, que hace hablar de ellos. Refirióse lo que se sabía, o lo que se creía saber, de los últimos años de lord Lineo. Probablemente conjeturas y leyendas. A dar crédito a esos relatos sin duda muy aventurados, hacia el término de su vida, lord Clancharlie había tenido un recrudecimiento republicano tal, que según afirmaban, había llegado hasta a casarse, singular tenacidad del destierro, con la hija de un regicida, Ana Brapshaw, la cual había muerto también, pero, según se decía, habiendo dejado en el mundo un hijo, un niño, que, si todos los detalles eran exactos, resultaría ser hijo legítimo y heredero natural de Lord Clancharlie. Esos rumores, bastante vagos, tenían más de tales que de hechos. Lo que pasaba en Suiza era, para la Inglaterra de entonces, tan lejano como lo que pasa en China para la Inglaterra de hoy. Lord Clancharlie debía tener cincuenta y nueve años cuando se casó, y sesenta al nacer su hijo y debía haber muerto poco tiempo después, dejando a este niño huérfano de padre y madre. Posibilidades sin duda, pero inverosimilitudes. Añadíase que ese niño era hermoso como un sol, lo cual se lee en todos los cuentos de hadas. El rey Jacobo puso fin a estos rumores, evidentemente infundados, declarando cierto día a lord David Dirry-Moir, único y definitivo heredero, por falta de hijo legítimo y por el gusto real, de lord Lineo Clancharlie, su padre natural, estando comprobada la ausencia de toda otra filiación y descendencia; de lo cual se registraron las patentes en la cámara de los lords. Por estas patentes, el rey sustituía a lord David Dirry-Moir en los títulos, derechos y prerrogativas del citado difunto lord Lino Clancharlie, con la única condición de que lord David se casaría, cuando fuese casadero, con una niña, a la sazón muy pequeña y de sólo algunos meses de edad, que el rey había hecho duquesa en la cuna, sin que se supiese claro el por qué. Si os parece bien, leed que se sabía de sobra ese por qué. A esta chiquitina se le llamaba la duquesa Josiana.


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