El hombre que rie
El hombre que rie El pueblo necesita reír, y los reyes también. En las plazas, hace falta el payaso y en los palacios necesitan el bufón: el primero se llama Turlupín, el segundo Triboulet. Los esfuerzos del hombre para proporcionarse goces, son a veces dignos de la atención del filósofo.
¿Qué bosquejamos en estas cuantas páginas preliminares? Un capítulo del más terrible de los libros que sé podría titular: La explotación de los desdichados por los dichosos.