Los Miserables - Parte 2
Los Miserables - Parte 2 En este libro no se ha visto aún a los Thenardier más que de perfil; ha llegado el momento de mirarlos por todas sus fases.
Thenardier acababa de cumplir los cincuenta años; su esposa frisaba los cuarenta.
La mujer de Thenardier era alta, rubia, colorada, gorda, grandota y ágil. Ella hacía todo en la casa; las camas, los cuartos, el lavado, la comida, a lluvia, el buen tiempo, el diablo. Por única criada tenía a Cosette, un ratoncillo al servicio de un elefante. Todo temblaba al sonido de su voz, los vidrios, los muebles y la gente. Juraba como un carretero, y se jactaba de partir una nuez de un puñetazo. Esta mujer no amaba más que a sus hijas y no temía más que a su marido.
Thenardier era un hombre pequeño, delgado, pálido, anguloso, huesudo, endeble, que parecía enfermizo pero que tenía excelente salud. Poseía la mirada de una zorra y quería dar la imagen de un intelectual. Era astuto y equilibrado; silencioso o charlatán según la ocasión, y muy inteligente. Jamás se emborrachaba; era un estafador redomado, un genial mentiroso.
