Los Miserables - Parte 2
Los Miserables - Parte 2 Cosette insistió, añadiendo con una voz enronquecida por la angustia:
- ¡Pero si ha bebido! ¡Y con qué ganas!
- Bueno, bueno -replicó el hombre, enfadado-; que den de beber a mi caballo y concluyamos.
Cosette volvió a meterse debajo de la mesa.
- Tiene razón -dijo la Thenardier-; si el animal no ha bebido, es preciso que beba.
Después miró a su alrededor.
- Y bien, ¿dónde está ésa?
Se inclinó y vio a Cosette acurrucada al otro extremo de la mesa casi debajo de los pies de los bebedores.
- ¡Ven acá! -gritó furiosa.
Cosette salió de la especie de agujero en que se hallaba metida. La Thenardier continuó:
- Señorita perro-sin-nombre, vaya a dar de beber a ese caballo.
- Pero, señora -dijo Cosette, débilmente-, si no hay agua.
La Thenardier abrió de par en par la puerta de la calle.
- Pues bien, ve a buscarla.