Los Miserables - Parte 2
Los Miserables - Parte 2 Cosette no pudo menos de echar una mirada de reojo hacia la muñeca grande que continuaba expuesta en la tienda de juguetes. Después llamó; se abrió la puerta y apareció la Thenardier con una vela en la mano.
- ¡Ah! ¿Eres tú, bribonzuela? ¡Mira el tiempo que has tardado! Se habrá estado divirtiendo la muy holgazana como siempre.
- Señora -dijo Cosette temblando-, aquí hay un señor que busca habitación.
La Thenardier reemplazó al momento su aire gruñón por un gesto amable, cambio visible muy propio de los posaderos, y buscó ávidamente con la vista al recién llegado.
- ¿Es el señor? -dijo.
- Sí, señora -respondió el hombre llevando la mano al sombrero.
Los viajeros ricos no son tan atentos. Esta actitud y la inspección del traje y del equipaje del forastero, a quien la Thenardier pasó revista de una ojeada, hicieron desaparecer la amable mueca, y reaparecer el gesto avinagrado. Le replicó, pues, secamente:
- Entrad, buen hombre.
